Mínima intervención, máxima observación.

En nuestra bodega, adoptamos una filosofía de mínima intervención, confiando en que la naturaleza debe seguir su curso y que el vino debe expresarse con la menor manipulación posible. Nos esforzamos por reducir al máximo la intervención tecnológica en todos nuestros procesos, asegurándonos de que las prácticas enológicas sean controladas y respetuosas. Como resultado, obtenemos vinos únicos, con carácter y personalidad, donde cada botella cuenta su propia historia.

Para lograrlo, seguimos una serie de principios fundamentales:

  • Aprovechamiento de la gravedad en el manejo del vino.
  • Fermentaciones espontáneas con levaduras autóctonas.
  • Elaboración y crianzas en depósitos de acero inoxidable y tinajas de barro.
  • No clarificación ni estabilización artificial.
  • Mínima filtración para preservar la pureza del vino.

Nuestro compromiso con la tradición nos ha llevado a rescatar el uso de las tinajas de barro centenarias de Villarrobledo, un elemento fundamental en nuestra elaboración. Fabricadas con una mezcla de cinco arcillas —dos de ellas con alto contenido en sílice—, son cocidas a altas temperaturas hasta cristalizarse, evitando la transferencia de sabores al vino. Su porosidad natural permite una microoxigenación ideal, favoreciendo la clarificación y estabilización del vino de manera completamente natural. Contamos con tinajas de diferentes capacidades, desde 60 hasta 600 litros, lo que nos permite realizar crianzas adaptadas a cada perfil de vino.

El trabajo con tinajas no es casualidad: aunque ya no continuamos con el oficio, descendemos de tinajeros y conservamos piezas que han pertenecido a nuestra familia durante generaciones. Esta herencia nos inspira a mantener viva una tradición ancestral que aporta singularidad y carácter a nuestros vinos.

Además de respetar los métodos tradicionales, combinamos este enfoque con las técnicas más actuales para asegurar la mejor calidad posible. Tratamos la uva con el máximo cuidado, prestando atención a cada detalle para garantizar que cada vino sea una expresión fiel del viñedo del que proviene. En bodega, aplicamos un enfoque sostenible, minimizando el uso de insumos enológicos y permitiendo que la fermentación y crianza se desarrollen de forma natural.

Nuestro compromiso con la tradición, la sostenibilidad y la autenticidad nos lleva a elaborar vinos que reflejan con pureza el carácter de nuestra tierra, demostrando que la mínima intervención y la máxima observación son la clave para crear vinos genuinos y con alma.